Al igual que toda la Costa Brava, el origen del turismo en Tossa de Mar se remonta a principios del Siglo XX, cuando muchos centroeuropeos se asientan en la zona, huyendo de las diferentes guerras. Desde los años 50, este turismo es absorbido por una infraestructura hotelera que ha cuidado perfectamente el pasado histórico de esta hermosa población pesquera.